TEST DE TURING

Concepto

El Test de Turing nace como un método para determinar si una máquina puede pensar. Su desarrollo se basa en el juego de imitación.
La idea original es tener tres personas, un interrogador, un hombre y una mujer. El interrogador está apartado de los otros dos, y sólo puede comunicarse con ellos escribiendo en un lenguaje que todos entiendan. El objetivo del interrogador es descubrir quien es la mujer y quien es el hombre, mientras que el de los otros dos es convencer al interrogador de que son la mujer.

La variante introducida por Turing consiste en sustituir a uno de los interrogados por un ordenador. Se pueden dar dos casos, que se sustituya al hombre, con lo cuál sólo el ordenador tendría que aparentar ser una mujer, o que se sustituya a la mujer, con lo cuál tanto el hombre como el ordenador estarían imitando. Aunque esta última opción podría ser un experimento interesante, no se intenta comprobar la habilidad de imitar a una mujer, así Turing cambia el objetivo de conocer el sexo por el de reconocer la máquina. La finalidad de estos cambios es hacer el juego lo más justo posible. Lo primero, es que no tiene que consistir en un concurso de engaños, por lo que uno de los implicados no tendría por qué aparentar ser otra cosa. Otro detalle es que a Turing poco le importa si el ordenador emplea trucos preestablecidos para eludir o manipular las respuestas (por ejemplo, equivocándose en preguntas aritméticas o tardando más tiempo del necesario en responderlas). Supone que el interrogador también les empleará para reconocerle, así que lo importante es lo que resulta del juego, no los métodos que se emplean para jugar ni los mecanismos internos de razonamiento, que, entre otras cosas, también son desconocidos en el ser humano.

Una máquina podría pasar el test de Turing cuando el interrogador no lograra reconocerlo en un número significativo de ocasiones.

Objeciones

Nada más aparecer el Test de Turing, también salen a la luz las primeras críticas. La mayoría de ellas estaban basadas en temas éticos y religiosos, y muchas de las posiciones más críticas venían de personas que consideraban que el ser humano era muy especial y que ninguna máquina podría ni siquiera acercarse a las capacidades de este.

Una de las primeras objeciones es matemática. El teorema de Gödel afirma que en un sistema lógico con la suficiente potencia se pueden crear frases que no pueden ser ni probadas ni refutadas dentro de él. Sin embargo, Turing afirma que de los errores o confusiones tampoco está libre la mente humana, y esto merma la capacidad intelectual.

Otra dificultad es la falta de conciencia. Se afirmaba que para que una máquina fuera mentalmente activa debería tener conciencia, tanto de sí misma como de los demás, y generar sentimientos positivos o negativos sobre la información que le llega o las acciones que realiza. El solipsismo es una radicalización de esta idea, que sostiene que la única manera de saber si una máquina piensa es ser esa máquina. El problema es que, siguiendo esta idea, la única manera de saber si otro ser humano piensa es ser ese ser humano, lo que se conoce como el problema de las otras mentes. Turing afirma que, si entre los seres humanos se considera políticamente correcto obviar el solipsismo, también debería hacerse con las máquinas. Y cómo la única forma de resolver el problema de la falta de conciencia es el solipsismo, lo más adecuado es que tampoco se considere.

Con la objeción de Lady Lovelace se quiere mostrar la idea de que las máquinas nunca podrían generar nada nuevo, sorprendente o distinto. Como dice Turing (y como cualquiera que haya utilizado, por ejemplo, un programa de cálculo estructural o simplemente conocidos sistemas operativos de ventanas, podría ratificar), el ordenador, siendo una máquina, puede sorprender continuamente. Aunque esto no puede considerarse como un proceso mental creativo, puede que la creatividad se realice en la mente del observador, y no en el generador. Por ejemplo, tanto puede sorprender un libro como una persona o un coche.

Al problema de que la máquina sea un sistema discreto mientras que la mente humana un sistema continuo (problema de la continuidad del sistema nervioso), Turing responde que cualquier sistema continuo se puede discretizar con suficientes recursos de forma que no se note la diferencia entre uno y otro.

Para finalizar, se puede hablar del problema de la informalidad de la personalidad. El comportamiento humano no puede describirse con un conjunto de reglas útiles en cualquier situación. La respuesta de Turing consiste en que hay diferencias entre reglas de conducta (por ejemplo, con el semáforo en rojo, pare) y reglas de actuación. Las reglas de conducta pueden enumerarse, pero no las de actuación, porque, entre otras cosas, muchas se desconocen. Pero Turing también afirma que aún con unas pocas reglas de actuación en un sistema discreto las respuestas pueden ser totalmente inesperadas y distintas, de forma que, al igual que en un ser humano, no se pueden preveer.

Las predicciones de Turing

El artículo de Turing recoge muchos comentarios audaces sobre las posibilidades de la inteligencia de las máquinas, que en aquel momento muchas parecían de ciencia ficción. Turing creía a los computadores capaces de desarrollar tareas humanas y de un modo humano, que las dificultades de diseñar máquinas pensantes eran principalmente de programación y que las "proezas" que él esperaba de las máquinas serían realizables en un futuro previsible (como ajustar su propio programa o predecir el efecto de alteraciones en su propia estructura).
Lo que en 1950, en términos de velocidad y capacidad en ordenadores era inimaginable, es ahora realidad. Sin embargo, las predicciones de Turing sobre máquinas y el Juego de Imitación, son todavía un desafío (Turing pensó que en unos 50 años habría máquinas que "jugarían" tan bien al Juego de Imitación que un interrogador no tendría una probabilidad mayor al 70 % de realizar la adecuada identificación tras cinco minutos de cuestiones)

 


DEL JUEGO DE IMITACIÓN AL TEST DE TURING.

Años 1960 y 1970.

Las primeras alusiones al Test de Turing (TT) fueron mayoritariamente filosóficas.

1. Comentarios de Keith Gunderson

En su artículo "The Imitation Game" (1964, Mind) enfatiza dos puntos:

    1. Cree que jugar al Juego de Imitación con éxito es un fin que puede ser alcanzado a través de diversos medios y particularmente, sin poseer inteligencia.
    2. Sostiene que pensar es un concepto general y que jugar al Juego de Imitación no es sino un ejemplo de lo que las entidades pensantes pueden hacer

Los dos puntos son claramente críticos con la validez del Juego de Imitación como una medida de la inteligencia.


2. Réplicas de John G. Stevenson

Lanza varios argumentos contra Gunderson en su artículo "On The Imitation Game" (1976). Una de estas objeciones es que para Gunderson el hecho de ser capaz de jugar al Juego de Imitación es simplemente un ejemplo, cuando no es así, ya que una máquina buena en dicho juego es capaz de hacer cosas impresionantes, dice, aunque no las haga de forma tan exhaustiva como en pensamiento humano.

3. El Test de Turing como Ciencia Ficción.

Richard Purtill publica en 1971 un artículo en Mind, "Beating The Imitation Game" donde critica ideas de Turing. Piensa que el juego es interesante, pero como parte de la ciencia ficción. Encuentra que es inimaginable construir en un futuro previsible una máquina que juegue al Juego de Imitación, que es un sueño humano. Manifiesta que si algún día las máquinas se comportan como en la ciencia ficción, asentirá que piensan. Los ordenadores no son capaces de "jugar" exitosamente porque, para él, el comportamiento de los seres pensantes no es determinista y no puede ser explicado en términos puramente mecánicos.
Geoffrey Sampson ataca brevemente los argumentos de Purtill en "In Defence Of Turing". Cree que el comportamiento de los computadores es determinista porque están diseñados por humanos, quienes tienen herramientas que les permiten estudiar cómo se comportan.

 

Años 1980 y 1990.

La Habitación China

A principios de los 80 John Searle propone un ejemplo:
Una persona que no sabe ni una palabra de chino es encerrada en una habitación.
Hay una apertura en el cuarto a través de la cual pasamos hojas de papel que contienen frases en chino, que para la persona, son garabatos sin significado. Pero tiene en la habitación un "Libro de Chuletas para el Test de Turing Chino", de manera que al enviarle un escrito, consulta el libro y puede dar como respuesta cierta secuencia de símbolos chinos, cuyo significado, por supuesto, desconoce. Para la gente de fuera de la habitación parecía que la persona encerrada en la habitación entiende chino perfectamente, pero no es así. Estaría pasando el Test de Turing Chino sin saber nada de dicho idioma. Esto es claramente una crítica al TT y a la visión computacional de la mente.

 

VERSIONES ALTERNATIVAS DEL TEST DE TURING

A) Test de Turing Total (TTT).
Harnad propuso un test similar al de Turing en el que la máquina debía responder a todas las entradas y no sólo a las verbales, es decir, nos encontraríamos ante una máquina con capacidades sensoriales y motoras.
Él afirma que para que haya en la mente cierta semántica deben ser establecidos ciertos "símbolos", cuyos significados derivan de interacciones con el mundo exterior. Admite que el lenguaje puede capturar todo el poder expresivo de nuestro comportamiento, pero duda que el lenguaje sea un "módulo" independiente.
Larry Hauser, en "Other Bodies, Other Minds" critica a Harnad y Searle e intenta mostrar que la actualización del TT propuesta por Harnad es injustificable. Encuentra que el TTT es innecesario porque las capacidades sensoriales y motoras que pone a prueba son necesarias para las capacidades lingüísticas que trata el TT, siendo suficiente el tener éste último.
Harnad también menciona el Test de Turing Total Total (TTTT), que requiere que no se sea capaz de distinguir a nivel neuromolecular, pero que para él sería innecesario, pues una vez diseñada una máquina que pasara el TTT, ya habríamos resuelto el problema de modelizar la mente.

B) Test de Kugel (TK)
Bringsjord encuentra que el TTTT es muy chauvinista y considera una versión alternativa a la que llama TTTT*. Este test requiere una correspondencia de organigramas entre los cerebros de los dos jugadores más que una correspondencia neuromolecular. Pero él mismo piensa que este test es impracticable.
También rebate el Test de Kugel, que consiste en:
Tenemos un juez, que está junto a dos recipientes marcados con SÍ y NO. El objetivo de los dos participantes es averiguar el concepto en el que el juez está pensando a través de las tarjetas con dibujos que él va echando en los dos recipientes según la figura esté (echa la carta al SÍ) o no (echa la carta al NO) relacionada con el concepto. Cuando el jugador averigüe el concepto, no necesita decirlo. Ganará la ronda cuando acierte dónde van a ir siendo colocadas las próximas tarjetas. La máquina deberá estar preparada para ganar el juego, consistente en una serie infinita de rondas.

C) Test de Turing Invertido (TTI)
En 1996 Stuart Watt propuso el Test de Turing Invertido. Watt señala que una vez que la máquina a pasado el TT tiene que convencer al interrogador de que tiene una mente. Requiere que la máquina sea capaz de mostrar humanidad ejercitando "psicología ingenua". Tiene que demostrar que su capacidad de distinción es indistinguible de la de un juez del TT. El TT es literalmente invertido y una máquina pasará el TTI si ella misma no es capaz de distinguir entre dos humanos o entre un humano y una máquina que puede pasar el TT, pero que puede distinguir entre un humano y una máquina que ha sido descubierta aparte en un TT con un observador humano.
Collins, en su respuesta a Watt propone una nueva versión del TT. Cree que cuando se desarrollen ordenadores que alcancen un nivel de sofisticación en resolver sus errores y aprender de ello comparable al de los humanos, todos los problemas de la inteligencia artificial estarán resueltos. Propone el Test de Edición (TE), cuya misión es la comprensión y el mantener una conversación aquí no sé qué poner, pues no termino de entender lo que pone el texto, creo que quiere decir que si le damos un texto en un inglés incorrecto debería saber corregirlo, como puede hacer fácilmente una persona lingüísticamente competente. Si una máquina es indistinguible de un humano en este aspecto, entonces pasará el TE y el gran problema de la inteligencia artificial estará resuelto.

D) Verdadero Test de Turing Total (VTTT)
En 1998 Paul Schweizer en su artículo "Minds and Machines" propone el Verdadero Test de Turing Total. Mientras hablaba del "problema de las otras mentes" se dio cuenta de que normalmente otorgamos inteligencia a otros humanos basándonos en su comportamiento, pues tenemos conocimiento sobre el tipo de criatura que estamos tratando. Sin embargo, en el TT nos encontramos con un tipo del que no sabemos nada. Cree que los sistemas que pasan con éxito el TT e incluso el TTT no muestran una inteligencia comparable con la inteligencia natural que tienen las "cosas vivientes del mundo real". Propone un criterio de evolución: considera tipos cognoscitivos y muestras esos tipos. Aunque no tengamos teoría de la inteligencia del tipo humano, tenemos un extendido archivo histórico, por eso aceptamos otorgar inteligencia a humanos individuales ( muestras del tipo humano). De este modo, los robots deberían realizar logros comparables a los de los humanos. No es suficiente que puedan conversar o jugar al ajedrez; los robots, como "raza", deberían desarrollar una lengua e inventar el juego del ajedrez. Después de que un tipo pase el VTTT, podemos evaluar muestras de ese tipo a través de tests de comportamiento menos estrictos, como el TT y el TTT.