AFECTIVIDAD

        Desde Platón y Aristóteles y a lo largo de los siglos, los afectos y emociones han sido considerados desde muy diversos puntos de vista. Así en la Época Clásica la razón era la característica esencial de la persona y la afectividad se asimilaba al caos. Santo Tomás de Aquino y Descartes dan gran impulso a la valoración independiente de la afectividad. Rousseau consolida su valor autónomo y la obra de James y Lange estimularon su investigación desde el punto de vista fisiológico conductual.

        Las teorías neurológicas se inician con Canon comenzando a proponerse diversos modelos de circuitos de las emociones. Papez describe un complejo circuito del que dependía la afectividad y la conducta emocional. Según este autor los procesos emocionales radicarían en el hipocampo que al ser excitado enviaría impulsos al hipotálamo, núcleos talámicos y giro angulado, cerrándose el circuito con nuevas vías al hipocampo.
Posteriormente se asume la importancia del córtex en los procesos emocionales y afectividad, vinculando la emoción a la motivación.

        La afectividad, es pues no una función psíquica especial, sino un conjunto de emociones, estados de ánimo, sentimientos que impregnan los actos humanos a los que dan vida y color, incidiendo en el pensamiento, la conducta, la forma de relacionarnos, de disfrutar, de sufrir, sentir, amar, odiar e interaccionando íntimamente con la expresividad corporal, ya que el ser humano no asiste a los acontecimientos de su vida de forma neutral.

        La afectividad por tanto confiere una sensación subjetiva de cada momento y contribuye a orientar la conducta hacia determinados objetivos influyendo en toda su personalidad.
Según Henry Ey la máxima interrelación entre el psiquismo y lo somático se da en la afectividad y solamente desde el punto de vista didáctico se puede dividir la afectividad en parcelas independientes y cuyas manifestaciones principales son:

                            .ansiedad.
                            .estados de ánimo o humor.
                            .emociones.
                            .sentimientos y pasiones.
 


.ANSIEDAD.

        Según Ribot, la ansiedad es un estado afectivo puro que se manifiesta a nivel comportamental y somático. Etimológicamente significa incomodidad y debe entenderse como una función adaptativa que sirve para mantener la actividad cotidiana y la creatividad y en ocasiones para anticipar peligros y amenazas.
Dosis razonables de ansiedad mantienen la vigilancia, pero cuando no se controla o sobrepasa la capacidad de adaptación del sujeto se convierte en un trastorno que origina malestar clínicamente significativo y deterioro en las relaciones sociales, familiares o laborales, pudiendo crear alteraciones en cuanto a la percepción, en la función mnésica y en el curso del pensamiento.

Clásicamente se destacan tres formas de manifestarse la ansiedad:
 


        Neurofisiológicamente existe pruebas de la implicación de la formación retícula ascendente, del lóbulo frontal y temporal y estructuras subcorticales con la participación de neurotransmisores como adrenalina, noradrenalina, serotonina y GABA, así como disposiciones genéticas.
 


.ESTADOS DE ANIMO.

        Es una emoción sostenida y persistente experimentada por el sujeto y expresada de forma que puede ser percibida por los que le rodean. Se habla de eutimia o rango normal de humor, contrapuesto a la distimia o estado no placentero.
 


.EMOCIONES.

        El término proviene el latín, motus que significa movimiento. Son reacciones vivenciales que se acompañan de una fuerte conmoción somática.
Serían estados afectivos con gran carga afectiva que acompañados de cambios orgánicos y manifestaciones motoras y fisiológicas, que surgirían como reacción a situaciones concretas externas o internas de modo brusco y agudo, donde el estímulo puede ser perceptivo, real o imaginario, simbólico o desconocido. Generalmente tienen corta duración.

A nivel fisiológico se van a manifestar con:
 


        En la emoción se produce un desequilibrio psíquico y somático que actua de estímulo para movilizar los mecanismos de adaptación del sujeto frente al desencadenante, dependiendo la reacción del individuo, además de la propia reactividad del sujeto y que por su desproporción cuantitativa y cualitativa puede desorganizar el comportamiento del individuo.

        En base a esto, se pueden distinguir diferentes aspectos en cierto modo independientes como el estímulo, la reacción psicofisiológica, el componente cognitivo y el contexto, que deben ser evaluados.
 


 
.SENTIMIENTOS.

        Son frente a las emociones estados afectivos más elaborados, más duraderos, más profundos aunque alcanzan menor intensidad, entre los que destacan el amor, odio, la simpatía o la venganza siendo incluibles en sentimientos interindividuales, sociales e ideales.
Los sentimientos carecen usualmente de la concomitancias somáticas de las emociones y tienen menos repercusión con la conducta motora y más con el pensamiento, poseyendo un marcado carácter autóctono que las independiza de la regulación voluntaria.
 


.PASIONES.

        Son estados de gran carga afectiva, similar a las emociones que influyen debido a su intensidad sobre el pensamiento lógico y tienen gran duración lo que las asemeja a los sentimientos, estando orientados hacia un objetivo exclusivo susceptible de transformar la propia percepción del mundo.
Son estados afectivos que pueden dominar la razón y la voluntad, teniendo la sensación el individuo de que es arrastrado.
Se habla de estados pasionales siempre que el potencial afectivo vinculado a un sentimiento, a una idea, a un ser o un objeto se intensifica.



.PSICOPATOLOGIA DE LA AFECTIVIDAD.

Se distinguen los siguientes trastornos:
 


.TRASTORNOS DE LA ANSIEDAD.

        El manual diagnóstico y estadísticos de la asociación psiquiátrica americana DSM IV recoge los siguientes trastornos:

    .crisis de angustia.
    .agorafobia.
    .trastornos de angustia con o sin agorafobia.
    .fobias específicas.
    .fobias sociales.
    .trastorno obsesivo compulsivo.
    .trastorno de ansiedad generalizado.
    .trastorno inducido por sustancias.
    .trastorno de ansiedad por enfermedad médica.

        Todos ellos se acompañan de cotejo sintomático evidente, pudiendo afectar gravemente a la noción de realidad del sujeto, ya que existe una gran desproporción entre el estímulo y la respuesta del sujeto como es el caso de la fobia específica en que existe un miedo irracional a un estímulo inocuo como puede ser un insecto o como en el caso de los obsesivos compulsivos, que organizan su vida en torno a una serie de rituales mediante compulsiones, amortiguando la ansiedad que les produce ciertas obsesiones como es el orden o la limpieza, afectandose gravemente y provocando en el sujeto un malestar clínicamente significativo con afectación de su vida en el ámbito familiar, laboral y social, es decir, en todas las esferas de la vida del sujeto.
 


.TRASTORNOS DEL ESTADO DE ANIMO.

Podemos destacar los siguientes:
 

        Biológicamente los mecanismos que regulan el estado de ánimo están conectados con los sistemas homeostáticos diencefálicos, influyendo los cambios estacionales y climáticos.
Por tanto se desprende de lo anteriormente expuesto como estos mecanismos que regulan el estado de ánimo pueden influir en la percepción que el sujeto tenga del entorno y por tanto de la realidad.
 

.PASIONES.

        Por último voy a tratar esta parcela de la afectividad, en estos estados el sujeto puede sentir desconcierto, ansiedad o bien llevarle a realizar conductas peligrosas o antinormativas.
Las alteraciones debidas a las pasiones en ocasiones se dan de forma aislada en la vida del sujeto y desencadenadas por estímulos, conociéndose como Crisis Pasionales Pasajeras cuya expresión más genuina son los celos, aunque pueden existir otras de índole religiosa, política que a veces conducen a los estados de arrebato u obcecación.

        Cuando en personalidades premórbidas más susceptibles frente a estímulos externos se dan Estados Pasionales Continuados, donde las pasiones cristalizan, pueden alcanzar un desarrollo o trastorno delirante centrado en una idea predominante que se alimenta de elaboraciones secundarias.